Van nueve meses fuera de Venezuela. Balance: un proyecto, un idioma y contando

Llegué a Canadá el 2 de octubre de 2010. Con tres niveles de francés y un inglés “pulido” por algo de literatura y mucha música anglosajona, llegué diciendo a Montreal “bonjour” aunque era medianoche cuando pisé el aeropuerto Trudeau.
Nueve meses han pasado y mi balance es el siguiente: una criatura digital, cuya paternidad está compartida entre cuatro, un nuevo idioma, innumerables experiencias y unas cuantas noches de insomnio, para hacer la lista corta.
Como he dicho en posts anteriores, la nostalgia forma parte del día a día. Las a veces pesadas -y a veces justificadas-comparaciones también dan vueltas a cada minuto en mi cabeza. Pero…tengo una buena noticia: la cosa madura, se transforma y le sacas el mejor provecho.
No quiero decir con esto que después de un tiempo determinado uno logra pasarse un suiche. No. Esa sensación de que no estás en tu país pero tampoco estás aquí, perdura. Aún la siento. Pero sí puedo decir con seguridad que la intensidad disminuye, o al menos se transforma. Tu percepción comienza a cambiar. En mi caso, la curiosidad me ha ayudado enormemente, pues esa necesidad de conocer la realidad del país en donde estoy, de entender -o al menos intentarlo- la cultura en la que ahora me desenvuelvo, ha servido de motor para andar siempre en movimiento.
La página (www.noticiasmontreal.com) ha sido el engranaje y el periodismo…el periodismo no es sólo el combustible, sigue siendo en muchos aspectos la motivación por excelencia y lo que quiero hacer en mi vida. Algunos dirán que soy terca, pues es verdad que cuando sales de tu país tienes que estar dispuesta a hacer de todo. Y no es que yo no lo esté, pero por ahora quiero seguir intentando, seguir en mi terreno. El post que escriba en uno, o dos años, o no sé cuánto tiempo, contará lo que pasó. Quizás.
Del idioma lo que puedo decir es que es un nuevo vicio. El francés es una lengua compleja, pero para quienes hablamos español nos resulta un tanto más sencilla. Es maravillosa, rica y sí, romántica. Lo mejor de todo es que la redacción de noticias es bastante similar a la utilizada en español. No hay grandes diferencias en el esquema de los artículos, ni en los reportajes, ni en las crónicas y hasta los lugares comunes se asoman de cuando en cuando. Claro, esto no puede ser adjudicado al idioma, sino al periodismo que se hace en Quebec, pero sin duda facilita muchas veces la comprensión de los textos para quienes no tenemos el francés como lengua materna. También he tenido la oportunidad de pasearme por dos obras literarias en francés -su idioma original- y la experiencia ha sido gratificante. Me quedan años por aprender la nueva lengua, pues dicen que para que alguien llegue a escribirla correctamente se requieren hasta siete años. Aunque se ve lejos, el reto es interesante. Lo del vicio es, además, porque estoy pensando comenzar a estudiar otro idioma. El portugués o el alemán lucen como los favoritos.
El “y contando” se resume a otra realidad: el proceso de inmigración sigue estando en su etapa inicial. Cuando converso con personas que tienen años acá, que saben ya cómo desenvolverse en cada uno de los escenarios que se presentan en el día a día, siento una especie de desespero. Todavía me pierdo por partes de la ciudad y me siento frustrada. Cuando hablo en alguna tienda y alguien me dice “excusez” siento que nunca podré expresarme como en mi querido español. Luego caigo en cuenta de que sí, es posible que así sea, pero eso no significa que no pueda hablar un buen francés. Lo que pasa con la lengua pasa con la vida. Pienso: es posible que nunca me sienta tan feliz y completa como en mi Venezuela. Sí, es posible. Pero eso no significa que no pueda ser feliz aquí o donde sea. La adaptación es la clave.
Mi “chispa de positivismo” no elimina la nostalgia. Sigo extrañando a mi mamá, a mis amigos y a Caracas. Sigo extrañando el caos y la presión del cierre a las 7 de la noche. No me canso de imaginarme cómo hubiera hecho éste u aquel reporte en tiempos de integración y de periodismo digital. Pero el proceso sigue su curso y el curso ahora está en Montreal.
Alguien me dijo la semana pasada “busca tu espacio, no importa dónde estés”…Eso intento, eso hago. Gracias, siempre.

  1. #1 by Manuel-VP on December 8, 2011 - 11:47 AM

    Hermosa reflexión de tus primeros nueve meses desde un punto de vista interior, profundo y siempre humano. Me encanta tu positivismo y tu ideal de luchar por no una meta, sino un sueño alcanzable que empezó no en la decisión de emigrar, sino en la decisión de vivir tu vida de la forma en que te apasione hacerlo. Felicidades y sigue adelante. Cuenta con las personas que hoy te conocen y te aprecian y han aprendido a admirarte.

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